Talleres
Taller de Ajedrez 2010
Estaba en la terraza tratando de mirar la luna a través de las nubes grises, y pensando como tantas veces ¿cómo puede ser?
Pensaba en cómo, si es ya muy complicado encontrar armonía en las paredes que forman una casa de alguna familia, se puede lograr una armonía mundial, para todos los hijos de la Tierra que todo nos da.
¡Qué utópico!, te diría un/a Señor/ra (que seguro sabe mucho más de la vida que vos), eso no podría ser siempre existió el que nació para servir y el que nació para mandar, y obvio siempre son millones y millones más los que servimos la bandeja de unos pocos.
La Esperanza, es lo que me enseño Led Zeppelin, con La Esperanza me crucé. Como colaborador del taller de ajedrez del Comedor. Esa chispa mantiene vivo el corazón de la gente que sabe que puede haber un mundo mejor, para todos, y para los que vienen después y después y después y después...
Tenemos que todos juntos como hermanos empezar a querer ver un mundo diferente, en donde no valga más un buen billete que el abrazo de un amigo. El Comedor La Esperanza, eso una de esas chispas que están prendidas por todo el planeta hermoso que tenemos, y que estamos desgarrando.
Hoy es hoy, no hay que esperar más, somos tan insignificantes al lado del Universo infinito que habitamos, dejemos atrás los prejuicios y las superficialidades habitemos nuestro pequeño mundo en armonía TODOS JUNTOS COMO HERMANOS.
Elías vs. Alan: el superclásico
Julián mentor! Shhhhh
Seba - Fer | Dedu - Juane | Darío masa
Taller de Ajedrez
Hace un tiempo, había un chico de 11 años que venía a buscarme para jugar a las Damas cada vez que iba al Comedor y siempre me ganaba. Como las Damas no es juego de mi devoción (y además no me gusta perder tan seguido) pensé en regalarle un ajedrez, ense�arle a jugar, y terminar con mis derrotas. Al poco tiempo este muchacho (Diego) aprendió a jugar y ya la situación se tornó más pareja. Finalmente se fueron perdiendo unas piezas, se rompió el tablero y la cosa quedó ahí.
Para el día del niño del 2007, Diego recibió un pequeño ajedrez nuevo y retornamos al juego.
Sorprendido, noté que otros chicos demostraban interés y comenzaban a observar nuestras partidas detenidamente. Digo sorprendido, porque normalmente estos chicos no se quedan quietos ni un solo minuto, pero ante el tablero permanecían en silencio y prestando atención.
Fue entonces que, a pesar de no ser yo un gran jugador, surgió la idea de armar el taller. No sabíamos si iba a resultar bien, si los chicos iban a poder concentrarse, ni si tenían la paciencia necesaria como para aprender este juego.
Bueno, creo que las fotos responden a tales inquietudes. Es un placer ver todas esas cabecitas razonando y aprendiendo.
El ajedrez es un juego muy particular, con características psicopedagógicas que facilitan la enseñanza y el desarrollo de diversos valores. En el transcurso de una partida el jugador observa, compara, organiza sus ideas, analiza, toma decisiones y las ejecuta. También desarrolla la idea de cooperación (entre piezas) y la capacidad de concentración, además del uso racional de la lógica y la memoria.
En resumen, el ajedrez constituye una forma de pensamiento organizado que implica el uso de métodos para el abordaje y toma de decisiones, y fomenta la visualización espacial y cronológica, la intuición, la inteligencia, la concentración, la paciencia, la autocrítica, y la autoestima... Interesante no?
Norma supervisando el taller
Comele la torre!! Al fondo el Chino
Un clima de suma concentración
Taller de malabares
Durante los meses enero y febrero del 2007, el compa�ero y amigo Gianni organizó un taller de introducción a los malabares que se realizó semanalmente.
Los chicos, de todas las edades, se engancharon enseguida y aprendieron increíblemente rápido. En pocas semanas incorporaron los conocimientos básicos (y no tan básicos) de este arte.
Gianni también les ense�ó globología, el arte de hacer formas inflando globos (debo reconocer que a mi también me interesó descubrir cómo se hacen todas esas formas que vi de chico).
Gianni es de nacionalidad italiana, se acercó al comedor y enseguida se puso a la par nuestra a trabajar en la construcción de la Biblioteca. Al poco comenzó con el taller de malabares.
Al despedirse, antes de su retorno a Italia, Gianni hizo entrega de un equipo de malabares para cada uno de los chicos que demostraron más interés y habilidad. El equipo incluyó pelotas, aros, clavas, cintas, globos, inflador, y un manual de globología con todas las formas que los chicos habín aprendido.
Saludos Gianni, esperamos volver a verte pronto!!
Actualmente hay otras personas que forman parte del equipo, que están interesadas en continuar lo que empezó Gianni.
Cada vez que Claudio y Yamil se ponen a hacer pases malabarísticos, los chicos se quedan observando y quieren participar. Claudio llevó un monociclo y les explicó como empezar a usarlo, a la semana siguiente ya había dos chicos que andaban con cierta facilidad.
Los chicos aprenden rápido, muy rápido... el tema es lo que se les da para aprender.
(próximamente más fotos)
Los futuros ( mini ) malabaristas
He aquí a los alumnos aplicados
Último día, despedida y entrega
